Un equipo internacional ha secuenciado el genoma del piojo del cuerpo humano (Pediculus humanus humanus), un parásito que se alimenta de la sangre de su huésped y que es vector de patógenos causantes de enfermedades como el tifus epidémico, la fiebre recurrente y la fiebre de las trincheras.
El P. humanus humanus es un pequeño insecto sin alas, parásito obligado del ser humano. Este piojo, muy relacionado evolutivamente con el piojo de la cabeza (P. humanus capitis), está especializado en la succión de la sangre, vive entre los pliegues y las costuras de la ropa y desarrolla todo su ciclo vital en el huésped. En estrecha relación de dependencia con el hombre, prolifera en condiciones de pobreza y de falta de higiene, y suele estar presente en episodios de conflictos bélicos, desastres humanitarios, etc.
El equipo científico que ha hecho público el genoma secuenciado de este parásito, está liderado en el ámbito internacional por Barry R. Pittendrigh (Universidad de Illinois) y Ewen F. Kirkness (Instituto J. Craig Venter), y ha contado con presencia española a través de un grupo de la Universitat de Barcelona (UB), dirigido por los catedráticos Julio Rozas y Montserrat Aguadé, expertos del Grupo de Investigación Consolidado de Genética Molecular Evolutiva y miembros del Instituto de Investigación de la Biodiversidad (IRBio) de la Universidad de Barcelona, además de los investigadores Filipe G. Vieira, Sara Guirao-Rico y David Álvarez-Ponce y de equipos del Complejo Hospitalario Universitario y de la Universidad de Santiago de Compostela. El trabajo de este equipo se ha publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS).
El genoma más pequeño secuenciado hasta ahora
El genoma tiene unas 100 megabases, de modo que, tal como destaca, Barry R. Pittendrigh, coordinador del equipo internacional que ha analizado la secuencia, «es el genoma más pequeño que se ha secuenciado hasta ahora en un insecto». Está formado por cinco cromosomas metacéntricos y uno telocéntrico, y contiene un 1% de transposones o elementos móviles, una proporción también inferior a la de otros insectos. El P. humanus humanus presenta, asimismo, unas estructuras (micetomas) que albergan una bacteria endosimbionte, llamada /Candidatus riesia pediculicola/, con la que ha coevolucionado. Esta procariota está dotada de un cromosoma lineal y un plásmido circular que contiene genes vitales para la supervivencia del parásito (en concreto, para la síntesis del ácido pantoténico o vitamina B5).
Estudiar la relación evolutiva entre el piojo y la bacteria endosimbionte es también uno de los objetivos del artículo de PNAS. Todo apunta a que el genoma de este piojo no tiene genes de origen procariota, y además, la relación de endosimbiosis entre piojos y bacterias -fechada en unos 13-23 millones de años- es relativamente reciente. Con una perspectiva más general, el piojo del cuerpo, que es un insecto hemimetábolo, amplía el marco de referencia conocido hasta ahora para estudiar el genoma de los insectos más complejos, los holometábolos (con metamorfosis completa, un proceso clave para el éxito evolutivo de los insectos en el planeta).
Fuente: www.dfarmacia.com 25/06/2010