Fecha: 18-01-2006
Varicela: dos miradas diferentes sobre las consecuencias de la vacunación

En 1995 se recomendó en EE.UU. el uso rutinario de la vacuna para prevenirla. Hasta entonces se producían anualmente unas trece mil hospitalizaciones y entre 100 y 150 muertes relacionadas a esta enfermedad. El CDC informa una disminución de la incidencia de varicela del 84% en determinados estados, lo mismo que las tasas de complicaciones por esta patología. El tema según la mirada de los pediatras y desde el punto de vista del uso –y ahorro- de recursos sanitarios.
 

En los últimos nueve años, se ha modificado la epidemiología de la varicela en Estados Unidos pues desde 1995 se recomienda la aplicación rutinaria de la vacuna a virus vivo atenuado de varicela zoster (VZV), a niños de 12 meses de edad o mayores, adolescentes y adultos, sanos  y susceptibles a varicela.

La vacuna ha demostrado tener una eficacia muy elevada, tanto en los estudios prerregistro (96- 100%) como en los posregistro (80- 90%). Antes se reportaban, en el país del norte,  4 millones de casos, de 11.000 a 13.000 hospitalizaciones y de 100 a 150 muertes por varicela por año; la mayoría de los casos en sujetos previamente sanos.

El Centro para la Prevención y Control de Enfermedades (CDC) ha informado una disminución de la incidencia de varicela del 84% en determinados estados. Las tasas de complicaciones por esta patología también han disminuido. Las más comunes son la sobreinfección bacteriana y el compromiso del sistema nervioso central. Se considera que las tasas de varicela disminuirán aún más al aumentar el número de estados que implementen la vacunación al ingreso escolar.

 

Desafíos en el diagnóstico

Un artículo publicado por “The Pediatric Infectious Diseases Journal” –traducido y difundido por “Correo de la SAP”- consigna que si bien históricamente la varicela se diagnosticaba fácilmente a través del examen clínico, por las características del exantema, ahora el diagnóstico en un sujeto inmunizado previamente se hace más dificultoso. No hay ningún estudio realizado hasta la fecha que describa el exantema en esta población.

Además, dado que la varicela, en EE.UU, en la actualidad, es una enfermedad poco frecuente, muchos médicos jóvenes no han conocido el exantema característico y, otros más experimentados, lo pueden confundir con otras enfermedades. En estos casos, sugiere, es importante conocer el antecedente epidemiológico de un contacto previo con varicela. Por otra parte, las técnicas diagnósticas específicas, como la búsqueda de antígeno viral por inmunofluorescencia o por PCR en piel o en líquido vesicular, no están al alcance del médico en su consultorio. Los nuevos métodos diagnósticos, agrega, deberían ser sensibles, específicos, no invasivos, de fácil realización y resultados rápidos.

Frente a una varicela de presentación atípica, consigna la fuente, se debe hacer el diagnóstico diferencial con otros exantemas, como el herpes simples generalizado, los exantemas por ricketsias, impétigos, reacciones alérgicas, dermatitis por contacto, picaduras de insecto, otras infecciones virales (coxsackie), etc.

De todos modos, señala, si bien la varicela en un sujeto previamente inmunizado es generalmente muy leve, puede ser contagiosa.

 

Efectividad de la vacuna

Los niveles de anticuerpos que se obtienen por vacunación, aunque más bajos que los adquiridos en la infección natural, son protectores y persisten muchos años Dado que el VZV salvaje sigue circulando debido a las bajas coberturas vaccinales, es probable que los niños vacunados hagan refuerzos o boosters a través de infecciones subclínicas después de un contacto con un sujeto con varicela.

En EE.UU., continúa el artículo de “The Pediatric Infectious Diseases Journal”, han aparecido brotes de varicela en grupos pequeños de niños vacunados. La efectividad de la vacuna fue baja (44%), no obstante la mayoría de los casos de varicela fueron leves. Analizando la efectividad a largo plazo, comenta que dado que se han reportado brotes en guarderías y escuelas, es necesario mantener una estricta vigilancia. En este sentido, afirma, la duración de la inmunidad con la vacunación es un tema de interés para la salud pública. En la actualidad no se recomienda un refuerzo de la vacuna.

Con respecto a la oportunidad para dar la vacuna, la recomendación de la Sociedad Americana de Pediatría es no aplicarla en los treinta días posteriores a la aplicación de la triple viral ya que el componente antisarampionoso de la misma puede afectar la respuesta inmunológica de la vacuna antivaricela. No hay inconvenientes si se administran simultáneamente y no hay interferencia entre la vacuna de varicela y otras vacunas.

 

Herpes zoster y uso masivo de la vacuna antivaricela

Se han utilizado modelos matemáticos para predecir si el uso masivo de la vacuna antivaricela y la inmunidad de rebaño pueden modificar la epidemiología del herpes zoster. Algunos investigadores postulan que con una tasa de vacunación de 90% en los niños, la incidencia de herpes zoster aumentará en un 30% y que dicho efecto durará cuatro décadas.

El CDC está realizando una vigilancia activa de herpes zoster y ha reportado un aumento de la incidencia en los niños. Aún, agrega el artículo de la publicación dedicada a temas pediátricos, es muy temprano para determinar si la disminución de varicela resultará en un aumento del herpes zoster. Es fundamental mantener una vigilancia estricta por VZV.

Como puntos a favor, sus autores señalan que los datos disponibles hasta el momento demuestran que la vacuna tiene una alta efectividad en la prevención de la varicela y que la erradicación de la enfermedad es una meta posible.

 

Repercusión económica de la inmunización

Un estudio publicado en JAMA –reseñado por Panorama Actual del Medicamento- analiza el impacto de la vacunación contra varicela en el uso de recursos sanitarios. Se compararon los períodos de prevacunación (1194-1995) y postvacunación (1995- 2002). Particularmente se estudió el uso de consultas médicas ambulatorias e ingresos hospitalarios (datos del Market Scan con información sobre personas de 0 a 49 años).

Los resultados obtenidos muestran que la tasa de hospitalización por varicela se redujo notablemente a partir de la vacunación rutinaria, especialmente en los menores de 10 años. Bajó de 9,9 a 0,9 por 100.000. En cuanto al uso de consultas médicas se observó igualmente una reducción notable entre ambos períodos, siendo ésta también predominante en los menores de 10 años.

Los autores concluyen que la incorporación del programa de vacunación ha demostrado un notable éxito, evidenciado por los resultados en salud obtenidos, tanto clínicos (reducción de la incidencia de la enfermedad) como económicos (disminución del uso de recursos sanitarios, ambulatorios y hospitalarios). De este modo una vez más, reflexiona el artículo de Panorama, los programas de prevención demuestran su efectividad así como su eficiencia, por lo que son un campo ideal para efectuar intervenciones farmacéuticas que estarán dotadas de las mismas características.

 

Fuentes

Correo de la Sociedad Argentina de Pediatría Año 2005

http://www.sap.org.ar/staticfiles/publicaciones/correo/cor3_05/1182.pdf

Panorama Actual Med 229 (287): 937-938

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