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Fecha: 22-03-2006
Algunas Consideraciones Sobre la Caja Compensadora

Con la publicación de esta carta de lectores del Boletín electrónico del Colegio inauguramos la Sección correspondiente que estará destinada a reflejar inquietudes, sugerencias, ideas, de los colegas.
 

“Hace unos días, tuvimos una reunión para tratar el tema de la compensación jubilatoria.

Me parece bien que ocurra esto.  Creo que las cosas deben reverse periódicamente. El metal se oxida, la madera se apolilla, los usos y costumbres cambian y las cosas deben analizarse bajo otra luz.

Lo que no me parece bien es que un grupo de sesenta o más colegas consideren  el tema como algo de tanta urgencia como para pedir una asamblea extraordinaria a la que debemos asistir como carga pública, en plena época de exámenes, colaciones, navidad en puertas y un calor agobiante, para que después nos encontremos con que unos pocos de los solicitantes concurren.  Creo que la urgencia no era tal y se hubiera podido hacer coincidir con la reunión anual, como tantas veces se hizo, y de paso, todos hubiéramos gastado nafta una sola vez, ya que de dinero se trataba la cosa.

Coincido en gran parte por lo expresado en el espíritu de uno de los proyectos.

Yo estuve en la creación de la Caja, y en ese momento no se proyectó como beneficio universal.  Se pensaba en casos aislados y quienes trabajamos en eso, estábamos seguros de que no la necesitaríamos nunca, gracias a Dios.

Por ese entonces las farmacias estaban reguladas, no surgían como hongos después de la lluvia y eran unos pocos los que, jubilados de la provincia, alquilaban sus títulos por un magro sueldo, quitándoles a los jóvenes la posibilidad de insertarse profesionalmente.

También estoy de acuerdo en que los principios se tergiversaron.

El concepto neoliberal de”tanto pusiste, tanto te toca” de los actuales seguros de retiro, que no son otra cosa que cajas de ahorro con diferentes reglas de juego, hizo olvidar el principio de equidad “quienes más tienen más ponen para que quienes menos tienen reciban algo mas”.

Cuando se creó el fondo, yo me sentía en condiciones de ayudar a los colegas que lo necesitaban.  Jamás se me hubiera ocurrido que teniendo un auto, una casa y recursos para mantenerme dignamente fuera a pedir algo al fondo compensador.  El aporte solidario era para mí una cuestión de honor.

Pero a poco de iniciarse el sistema, aparecieron algunas distorsiones -que no viene al caso analizar puntualmente por lo extenso del tema- que hicieron que el reglamento se modificara en las sucesivas asambleas ordinarias.

No quise contestar a la colega que preguntó acerca del abuso porque hubiera llevado su tiempo y ya se había perdido mucho en votar la manera en que votaríamos las decisiones a tomar.

Pero no me parece honorable que los colegas al jubilarse hagan sucesión en vida y una vez sin propiedades ni otros recursos que se jubilación, pretendan ayudarse con el fondo compensador.  Que dispongan de sus bienes me parece bien, pero corresponde a sus deudos ayudarlos a cambio de esta cesión y no al Fondo.

Acepto a todos los individuos con sus virtudes y sus defectos, pero actitudes como estas no me parecen honorables.

En cambio no me consta lo que se afirma con respecto al déficit o dilución por compensación insignificante, pero la colega aseguró tener cifras y me parece interesante analizarlas con detenimiento, aunque creo que le faltan algunas variables.

Por otro lado, pensar en una jubilación tranquila con el escaso aporte que hacemos es pecar de ingenuos.  Tengo un solo empleado y entre él y yo aportamos para su futura jubilación $368 por mes.  Mas de diez veces lo que se aporta a la Caja Compensadora.

De todos modos hay que tener en cuenta que no se trata de una caja de jubilaciones sino de un fondo compensador.  Nada pretencioso.

Tengo entendido que los aumentos de cuota no han sido proporcionales ni al aumento del costo de vida, ni del medicamento, ni otros parámetros que suelen tomarse en estos casos.  Hace dos años o más, pregunté por qué la cuota era tan baja y se me respondió: ¿querés que los colegas nos cuelguen en la plaza?

Quizá era cierto, a juzgar por las actitudes de algunos colegas en la Asamblea de diciembre.

De los tres proyectos presentados (el otro era una idea expresada con ligereza y no puede ser catalogado como proyecto), dos de ellos pedían la extinción del fondo compensador sin proponer otra cosa a cambio.

Y me preocupa porque quienes lo proponían eran en su mayoría jóvenes que trabajan en relación de dependencia por contrato y deben pagar de su bolsillo una jubilación (generalmente a la Caja Médico Bioquímica).

Esa es la población que con más probabilidades deberán recurrir al Fondo

Un módulo de la Caja M-B oscila en los $50  y no creo que la jubilación por un módulo supere los $250 (eso me dijeron una vez que pregunté, ya que estoy allí desde su creación). No es una cifra como para que se descarte una compensación.

Comprendo que los $34 que se deben pagar todos los meses deben ser dolorosos para quienes tienen una DT.

Pero la solución no es pagar menos o nada, sino ganar tan bien como para que no moleste, es decir que lo que corresponde es luchar por honorarios dignos, brindando un trabajo profesional con calidad y dignidad.

La colega que se preocupaba por los hospitalarios en la Asamblea Anual Ordinaria podría abocarse a la defensa de los colegas empleados en las farmacias privadas.  De los hospitalarios de encargan la AFHER y la AEPUER SALUD, que  no es poco lo que han logrado: hoy un hospitalario gana mas que varios DT de farmacias privadas o droguerías con matrícula bloqueada.

Creo también que es tan malo obligar a todos a aportar, como dejar a todos desprotegidos por no hacerlo.

Debe haber un justo medio para las cosas.  Para conseguir algo hay que invertir en ello, ya sea en años de estudio, horas de trabajo, tiempo de meditación, y justamente eso era lo que hacía yo en medio de la asamblea: trataba de entender por qué un grupo de jóvenes estaba cerrándose las puertas.

Para no entrar en polémicas, hice una pregunta y nadie cayó en la cuenta de lo que ello implicaba: ¿qué ocurre con mis aportes si se decide acabar con el fondo?  Nadie pensó que puedo recurrir a la justicia e iniciar acción contra el Colegio (que somos todos, no los cuatro o cinco que están en los cargos directivos).  Creo que si a alguien se le pasó por las mientes esa idea, la descartó dando por supuesto que yo no accionaría contra el Colegio.  Y estaban en lo cierto, porque aspiro a no necesitar nunca una compensación.  Pero son situaciones a tener en cuenta.

No entiendo por qué algunos jóvenes deciden cerrarse puertas extinguiendo el fondo.  Entiendo que la juventud ve tan lejana su senectud, que no se preocupa por ello (¿cuántos PAMI mayor de 70 años tenemos, debido a la imprevisión de aportes toda su vida?) como tampoco por su muerte (¿cuántos tienen seguro de vida o parcela en el cementerio?).  Y es natural, ya que están ocupados aprendiendo a vivir con su joven familia, con una sociedad cambiante y con una profesión que después de perder su rumbo busca encontrarlo nuevamente.

Por eso voté por el proyecto que proponía mantener el Fondo.

 Creo que hay que modificarlo, actualizarlo y limitarlo.  Habrá que ver de qué manera.  Pero no quiero que las jóvenes que hoy plantean la extinción queden sin la posibilidad de recibir una compensación dentro de treinta años (o más).  Los jóvenes colegas tienen menos probabilidades de llegar a una vejez sin problemas económicos si hacemos un análisis prospectivo.  Hay una propuesta al respecto.  Creo que debemos probar, evaluar y si no resulta satisfactoria en el tiempo, modifiquémosla nuevamente.

A quien sugirió la intervención de un actuario, quiero aclararle que hace unos años se hizo una consulta a pedido de integrantes de la comisión de la Caja Compensadora.  Si no me equivoco contestó que sus honorarios serían tan altos que dejarían sin fondos a la caja, que mas vale se continuara así.  Me parece que ni quiso abrir la carpeta.  Quizá me equivoque, porque hace varios años y no me acuerdo bien de las cosas que en su momento no me interesaron. Y a mí los actuarios, los expertos en pedagogía y los cronistas deportivos no me interesan.  Por ahora.

 

Si cada uno de los colegas ayudara aportando ideas, conciliando posiciones y buscando el justo medio, utilizando los canales naturales en vez de pedidos extemporáneos, si comprendiera que el Colegio no es algo ajeno a él, sino que le pertenece, otra sería la realidad de nuestra profesión.

Me gustaría llegar con esta carta a todos, pero el costo sería mas alto que una cuota, y quizá menos provechoso.  Quizá haya una red de correos electrónicos a la que pueda recurrir. Solo faltaría que cada colega abriera el suyo.

Envío a todos un cordial salud.”

                                                                        Farm. Irma Echeverría

 

 

Enviar correspondencia a boletin@cofaer.org.ar

Nota: La opinión vertida corresponde a  los firmantes, y no refleja necesariamente la postura de las autoridades de la Institución.

 

 

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